Estadio Azteca.

Estadio Azteca
Andrés Calamaro
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Prendido
a tu botella vacía,
esa que antes, siempre tuvo gusto a nada.
Apretando los dedos, agarrándole, dándole mi vida,
a ese para-avalanchas.
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Cuando era niño,
y conocí el estadio Azteca,
me quedé duro, me aplastó ver al gigante,
de grande me volvió a pasar lo mismo,
pero ya estaba duro mucho antes...
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Dicen que hay,
Dicen que hay,
un mundo de tentaciones,
también hay caramelos
con forma de corazones...
Dicen que hay,
Bueno, malo,
Dicen que hay mas o menos,
Dicen que hay algo que tener,
y no muchos tenemos...
y no muchos tenemos...
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Prendido,
a tu botella vacía,
esa que antes, siempre tuvo gusto a nada.

Luz de luna.

Luz de luna
El Cabrero
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Versión modificada en letra y música de Luz de Luna,
iniciada con la letra de Vidala del Nombrador.
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Vengo de ronco tambor de la luna
en la memoria del puro animal
soy una astilla de tierra que vuelve
hacia su antigua raíz mineral
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Vengo de adentro del hombre dormido
bajo la tierra gredosa y carnal
rama de sangre, florezco en el vino
y el amor bárbaro del carnaval
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Yo quiero Luz de Luna,
para mi noche triste,
para pensar divina
la ilusion que me trajiste.
Para sentirte mia...
mia tu, como ninguna,
pues desde que te fuiste
no he tenido luz de luna.
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Yo siento tus amarras
como garfios, como garras
que se ahogan en la playa
de la farra y el dolor,
y llevo mis cadenas a rastras
en la noche callada,
que sea plenilunada
azul como ninguna,
pues desde que te fuiste
no he tenido luz de luna.
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Taller.




Días de taller.
Conversaciones, silencios, humo,
días de calma.

Con la frente marchita.

Con la frente marchita


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Adriana Varela

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Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina

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Sentados en corro merendábamos, besos y porros

y las horas pasaban deprisa entre el humo y la risa.

Te morías por volver con la frente marchita cantaba Gardel

y entre citas de Borges Evita bailaba con Freud,

ya llovió desde aquel chaparrón hasta hoy.

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Iba cada domingo a tu puesto del rastro a comprarte

carricoches de miga de pan, soldaditos de plata.

Con aguita de un mar andaluz quise yo enamorarte

pero tú no tenías más amor que el de río de la plata.

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Duró la tormenta hasta entrados los años ochenta

cuando el sol fue secando la ropa de la vieja Europa.

No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió

mándame una postal de San Telmo, adiós cuídate

y sonó entre tú y yo el silbato del tren.

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Iba cada domingo a tu puesto del rastro a comprarte

monigotes de miga de pan, caballitos de lata.

Con aguita de un mar andaluz quise yo enamorarte

pero tú no tenías más amor que el de río de la plata.

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Aquellas banderas de la patria de la primavera

a decirme que existe el olvido esta noche han venido

te sentaba tan bien esa boina calada al estilo del Ché

Buenos Aires es como contabas, hoy fui a pasear

y al llegar y me puse a gritar ¿donde estás?

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Y no volví más a tu puesto del rastro a comprarte

corazones de miga de pan, sombreritos de lata.

Y ya nadie me escribe diciendo no consigo olvidarte

ojalá que estuvieras conmigo en el río de la plata
Y no volví más a tu puesto del rastro a comprarte

carricoches de miga de pan, soldaditos de lata.

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Mano a mano.

Mano a mano
Adriana Varela
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Letra: Celedonio Flores
Música: Carlos Gardel y José Razzano
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Rechiflao en mi tristeza, te evoco y veo que has sido
de mi pobre vida paria sólo una buena mujer
tu presencia de bacana puso calor en mi nido
fuiste buena, consecuente, y yo sé que me has querido
como no quisiste a nadie, como no podrás querer.
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Se dio el juego de remanye cuando vos, pobre percanta,
gambeteabas la pobreza en la casa de pensión:
hoy sos toda una bacana, la vida te ríe y canta,
los morlacos del otario los tirás a la marchanta
como juega el gato maula con el misero ratón.
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Hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones
te engrupieron los otarios, las amigas, el gavión
la milonga entre magnates con sus locas tentaciones
donde triunfan y claudican milongueras pretensiones
se te ha entrado muy adentro en el pobre corazón.
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Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado,
no me importa lo que has hecho, lo que hacés ni lo que harás;
los favores recibidos creo habértelos pagado
y si alguna deuda chica sin querer se había olvidado
en la cuenta del otario que tenés se la cargás.
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Mientras tanto, que tus triunfos, pobres triunfos pasajeros,
sean una larga fila de riquezas y placer;
que el bacán que te acamala tenga pesos duraderos
que te abrás en las paradas con cafishios milongueros
y que digan los muchachos: “Es una buena mujer”.
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Y mañana cuando seas deslocado mueble viejo
y no tengas esperanzas en el pobre corazón
si precisás una ayuda, si te hace falta un consejo
acordate de este amigo que ha de jugarse el pellejo
p’ayudarte en lo que pueda cuando llegue la ocasión.
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Recuerdos.

Y todavía pienso que no nos merecíamos esto.

Un buen día.

Un buen día
Los Planetas
Lp "Unidad de desplazamiento", 2000
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Me he despertado casi a las diez
y me he quedado en la cama
más de tres cuartos de hora,
y ha merecido la pena.
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Ha entrado el sol por la ventana,
y han brillado en el aire
algunas motas de polvo.
He salido a la ventana
y hacía una estupenda mañana.
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He bajado al bar para desayunar
y he leído en el Marca
que se ha lesionado el niñato.
Y no me he acordado de ti
hasta pasado un buen rato.
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Luego han venido estos por aquí
y nos hemos bajado
a tomarnos unas cañas,
y me he reído con ellos.
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He estado durmiendo hasta las seis
y después he leído
unos tebeos de Spiderman,
que casi no recordaba.
Y he salido de la cama.
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He puesto la tele y había un partido
y Mendieta ha marcado un gol
realmente increíble.
Y me he puesto triste
el momento justo antes de irme.
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Había quedado de nuevo a las diez
y he bajado en la moto
hacia los bares de siempre,
donde quedaba contigo,
y no hacía nada de frío.
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He estado con Erik hasta las seis
y nos hemos metido
cuatro millones de rayas.
Y no he vuelto a pensar en ti
hasta que he llegado a casa,
y ya no he podido dormir
como siempre me pasa.
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